¿QUÉ NOS QUISO DECIR EL DIPUTETA?

¿Qué nos quiso comunicar el diputado Juan Ameri al manifestarse chupando una teta en el recinto de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación?

Más allá de la moralidad o no del acto, cosa muy discutible ya en estos tiempos, el diputado por Salta estaba ejerciendo su rol legislativo y se expresó de manera tan contundente, que no debería dar a mayores interpretaciones. De modo menos dramático ya había expuesto en sentido parecido el senador Estaban Bulrrich al poner una foto suya en el lugar de su banca y otros, menos renombrados y escandalosos, optaron por formular sus posiciones ante el pueblo de la nación bebiendo un whisky en la sesión, jugando al Candy Crush o acostado y tapado con su acolchado de edredón en su cama.

Entiendo que estos recursos son utilizados ahora que la pandemia forzó a los honorables congresistas a ocupar sus bancas en plataformas virtuales. Pero son prácticas que ya se vienen usando intensamente. Si hasta el mismísimo ex presidente Mauricio Macri, cuando fue diputado, aprovechó a enunciar sus habilidades de “domador de reposeras” durmiéndose una siesta en la banca.

¿Qué nos quieren decir?

En otros tiempos los grandes líderes de la nación acostumbraban a hacer abuso de algunos términos y actitudes para imponer sus políticas y proyectos. El General San Martín, por ejemplo, resaltaba el vocablo “libertad” en sus arengas más encendidas: todos recordamos el célebre “Seamos libres que lo demás no importa nada” y hasta se hizo el enfermo para evitar ser cómplice de aquellos que demoraban la Declaración de la Independencia. Claro, estaba frente al gran proyecto independentista de Sudamérica. Nuestro héroe magno nos quería comunicar eso, que nos comprometamos con el proyecto de liberar nuestra tierra del invasor español.

Cada proyecto histórico tuvo sus estilos y formas de comunicarle al pueblo cuál es el objetivo.

Independientes ya de España, los nuevos líderes comenzaron a mostrarse en actitudes heroicamente viriles. Bartolomé Mitre, primer presidente de la Argentina moderna y unificada, exhibía en su frente la cicatriz de un balazo recibido en una acción militar y acostumbraba a recalcar en sus discursos que “el pueblo argentino tiene bastante virilidad para gobernarse a sí mismo y marchar con paso firme a los grandes destinos que la providencia le reserva [de la mano de] nobles inteligencias y templados corazones viriles”. Julio Argentino Roca encabezó personalmente el cruce del Río Negro hundiéndose en sus aguas frías con su caballo en su campaña al “desierto”. Al temerario coronel Villegas le gustaba enfrentarse solo con su caballo y su sable a los malones, actitud que le valió que los indios le asignaran el apodo de “Toro”. El comandante Prado cuenta su historia en la lucha contra el indio en la frontera y rescata en su relato la actitud de la mujer del cabo Gómez que, luego de haber dado a luz, montó a caballo, se bañó junto a su bebé en las aguas frías del río Colorado y siguió su marcha hacia Choele-choel sin provocar demoras ni retrasos. No sabemos el nombre de esa mujer porque, como tantas, solo eran rescatadas sus historias en tanto mostraran la virilidad y coraje del varón de esos tiempos. Esta exaltación varonil de la virilidad nos quería comunicar el proyecto de la conformación del Estado argentino bajo el signo del progreso, que implacable barrió con opositores y pueblo originarios.

Ya entrados en el siglo XX, las patas en la fuente de los “cabecitas negras”, del “subsuelo de la patria sublevada”, del “aluvión zoológico” para los detractores, manifestó en las calles la aparición de las masas en la escena política nacional y con ella el proyecto de una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Cada manifestación, cada pancarta en las calles, cada concentración masiva, cada líder político mezclado entre las columnas de trabajadores y excluidos nos querían comunicar el proyecto de la justicia y la igualdad para el pueblo de la nación.

Cada proyecto histórico -los proyectos de independencia, de Estado nacional unificado o el proyecto de la justicia social- tuvo sus estilos y formas de comunicarle al pueblo cuál es el objetivo. Más allá que nuestras opiniones estén en contra o a favor, lo cierto es que fueron proyectos que hicieron la Argentina que tenemos.

Ahora… ¿A cuál proyecto nos pretenden convocar hoy la actual clase dirigente? ¿Qué proyecto de país nos quieren comunicar hoy el diputado Ameri cuando nos exhibe en el Congreso cómo es eso de chupar una teta?

La clase política actual nos debe esta respuesta histórica, ¿no les parece?

SC 26/9/20