Together we stand divided we fall

Queda demostrado que George Floyd ya había sido reducido y que luego fue asesinado por el racismo de la policía norteamericana.
El gobierno yanqui al mismo tiempo que peleaba la guerra de Vietnam también discriminaba y asesinaba a los afroamericanos. Hasta llegaron a matar al presidente Kennedy, a su hermano Bobby Kennedy, a Martin Luther King mientras en las calles, como hoy, el pueblo protestaba y repudiaba la guerra y el racismo.
Tan podrido estaba todo que ni el presidente Lyndon Johnson quiso presentarse a una elección ganada para renovar su mandato que luego ganó Nixon y lo siguieron Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton, el hijo de Bush, Obama y Trump, todos sin cambiar el estado de cosas y profundizando el mismo Estado racista, elitista, intervencionista y sangriento que se impuso en la Segunda Guerra Mundial, organizó la guerra de Vietnam, alimentó la Guerra Fría y promovió los golpes de Estado en Latinoamérica y las masacres en Nicaragua, Palestina, Irak, Afganistán, Libia y Siria, hasta llegar a nuestros días limitando el derecho de sus ciudadanos con el Act Patriot.
Pero esta vez hay un dato importante que compromete su hegemonía, y es que el establishment gobernante norteamericano se enfrenta a China, una nueva potencia que lo supera en todas sus líneas y que todo indica terminará imponiéndose.
Los hechos prueban que parece probable que haya llegado la hora del pueblo norteamericano y lo que la revolución del Power Flower no pudo en los años 60, quizás lo logre la revolución que ahora reinició con su martirio George Floyd: together we stand divided we fall.