Walter Cuestas: “En AKIDO somos todos ganadores”

Walter Cuestas hace 30 años que practica Aikido y es 3º Dan. Dirige y es instructor del DARUMA DOJO PALERMO en la ciudad de Buenos Aires, que forma parte de la Federación Aikikai Argentina, con sede central en la Escuela de Aikido KURATA DOJO y cuyo principal referente en el país es Katsutoshi Kurata Shihan, promovido  a 8º Dan en la ceremonia realizada en enero de 2019 en Hombu Dojo, sede mundial del Aikido.
El Aikido es un arte de paz y su nombre hace referencia al camino de la energía vital y la armonía. El sentido de su práctica, como dice Walter Cuestas, es  básicamente transitar por ese largo camino. En esta entrevista quisimos que Walter nos abra la puerta hacia el interior del Aikido, nos cuente cómo puede desarrollarse en la cuarentena que vivimos y también recordar y conmemorar que hace 51 años, un día como hoy, fallecía su creador, Morihei Ueshiba, a quien sus practicantes llaman O Sensei, en señal de respeto y admiración.

¿Qué es el Aikido y cuál es su origen?

El Aikido es un arte marcial de origen japonés creado por Morihei Ueshiba. Tuvo su gran apogeo y desarrollo entre 1930 y 1960, es básicamente un arte de pos-guerra y podríamos considerarlo un arte híbrido porque sus orígenes se remontan a raíces diversas. No obstante ser un arte moderno, se trata de un arte marcial que tiene gran influencia en el Daito Ryu, en el  Taijutsu, en el arte del sable, en las artes de lanzas, en el arte de atacar en los puntos débiles. Es decir, el Aikido tiene un montón de ingredientes que lo transforman en una gran ensalada de frutas, eso es lo que lo hace tan rico.

O Sensei Morihei Ueshiba, creador del Aikido

Se dice que el Aikido también es una filosofía, ¿cómo es esto?

Sí, tiene un fundamento y una carga religiosa importante. Tiene que ver con el sintoísmo, el budismo, el taoísmo. O Sensei era devoto de la secta Oomoto, lo cual era un militante de la paz, una secta que fue muy perseguida. Desde ahí que el Aikido tenga un fuerte trasfondo filosófico y espiritual. Es una filosofía que tiene una magia tan dinámica que vence y pule todos los niveles de agresividad, refina mucho al ser en el sentido de la benevolencia. El Aikido es un arte que trata de pulir todas las facetas rústicas y agresivas del ser humano. Por eso rezo y saludo a O Sensei porque ha logrado generar un maravilloso arte.

¿Cuál es su relación con las demás artes marciales?

El Aikido es el centro de gravedad de todas las artes marciales. Tiene un común denominador y tiene ramificaciones que nos hacen tocar casi todas las artes marciales. Básicamente, tiene mucha influencia en las artes que más tienen que ver con el combate cuerpo a cuerpo, como el Jujitsu. Pero también tiene posicionamientos de otras artes marciales como el Karate. Es muy rico en ese aspecto porque tiene mucha vinculación. El Aikido está en el centro de un gran círculo desde donde se pueden captar distintas técnicas que nos van acercando a distintas artes marciales, y sobre todo con las artes marciales japonesas. También te puedo decir que no tiene ninguna relación, porque el Aikido es cero, es un estado cero, un todo y nada al mismo tiempo y la única manera de entenderlo y conectarlo con todo lo demás es practicando sobre el tatami (piso del dojo). El Aikido es budo puro (camino del gerrero).

Aikido se hace uno con el ataque. Se une a ese único movimiento de ataque y lo dirige.

Hablaste de lo que tienen en común pero, ¿qué diferencia al Aikido de las demás artes marciales?

Las diferencias del Aikido con las otras artes marciales son una, muchas, infinitas y ninguna, depende de cómo se practique en el resto de las artes marciales. Pero a mí entender el Aikido no es binario, tiene un solo movimiento. Cuando el atacante realiza su golpe, Aikido no tiene dos movimientos facetados sino que se une a ese único movimiento de ataque y lo dirige. Entonces Aikido es uno, no es uno-dos. Eso logra ganar un tiempo valioso y posicionarte en un lugar de contraataque. En Aikido nunca vas a ver una respuesta agresiva, sino que vas a ver una respuesta con la intención de convencer, de persuadir al atacante. Se trata de ser uno, de que un solo movimiento se una al atacante. Aikido es uno, Aikido se hace uno con el ataque, éste es el principio. Siempre lo explico y lo muestro en las prácticas al marcar las diferencias con Karate o el resto de las artes marciales. Por eso hay que ser muy comprensivo y sensible con el compañero, porque lo que uno va entrenando en las prácticas, es la sensibilidad, poder entender al otro, buscar no confrontar.

Walter Cuestas y Katsutoshi Kurata Shihan

¿Qué te motivó a practicar Aikido y qué significa en tu vida?

Empecé a practicar Aikido en el año 1989 en el dojo de Katsutoshi Kurata Shihan, en Buenos Aires. Venía de practicar diez años de karate okinawense, de la rama de Shobayashi, de la escuela Shorin Ryu. Practiqué la línea kenshinkan. En ese momento me estaba preparando para rendir 1er Dan y visité el dojo de Kurata Sensei y me llamó mucho la atención eso del “uno”. Yo estaba muy acostumbrado a retroceder, al bloqueo, al contraataque y ver que con el simple hecho de dar un paso adelante podía entrar en una posición de privilegio que me daba la posibilidad de aplicar cualquiera de las técnicas, me llamó mucho la atención y creó un motón de interrogantes que me produjo una atracción irresistible y me fue imposible seguir practicando karate (que también es un arte maravilloso)  Al ver Aikido sentí un ahorro, una economía de movimientos, una fluidez, una armonía, una belleza que me enamoró a primera vista. Luego, en mi formación, fue clave Ricardo Dratman, quien había recogido aspectos importantes del arte de sus viajes por Japón y Alemania y por supuesto Katsutoshi Kurata Shihan .Y así fue que desde 1989 jamás volví a un dojo de karate y el año pasado cumplí 30 años con el Aikido.

Y después de 30 años ¿cómo pensás que ven al Aikido desde las otras artes marciales?

El Aikido tiene muchas críticas desde afuera. Algunos cuando lo miran dicen que es una danza, que es inofensivo. Otros dicen que está arreglado o ¡qué hacen esos tipos! Pero conocí expertos de otras artes marciales que, en el mejor sentido de la palabra, se rindieron al Aikido.

Si tuviera que definir al Aikido en dos palabras serían Amor y Búsqueda.

Siendo un experto en otro arte marcial, ¿alcanza con enamorarse a primera vista para rendirse al Aikido?

El Aikido para entenderlo, hay que practicarlo. Y ahí entonces uno puede sentir toda la dimensión de lo que es. El Aikido es un gran misterio, es muy profundo. Por eso, todos los que practicamos Aikido somos una gran familia en el mundo, y tenemos un común denominador que es esa búsqueda. Si tuviera que definir al Aikido en dos palabras serían Amor y Búsqueda. Porque uno entra a un mundo de búsqueda continua y a veces uno no sabe qué está buscando. La manera de aprender o entender al Aikido no es hablando desde afuera, es entrando y practicando.

R. Dratman (nage) W. Cuestas (uke)

Para quienes no practican artes marciales o simplemente son espectadores de torneos o películas, creen que la competencia y la búsqueda del triunfo es algo central, pero en el Aikido es todo lo contrario, ¿no es así?

Aikido no tiene trofeos, copas o medallas. Aikido no compite. En Aikido somos todos ganadores. Practicamos para superarnos a nosotros mismos. Esto hace que el interés de la práctica no sea efímero, por eso tenemos practicantes de tan avanzada edad. Nosotros no tenemos el interés de estar entrenando para un torneo semestralmente o anualmente para ganar una copa, en la que uno entrena todo el tiempo para golpear al otro. El Aikido es eterno, es una línea continuidad sin final. Nosotros disfrutamos la práctica, el presente, el estar ahí, en el tatami. Ese es nuestro premio. Aikido no tiene enemigos, no pelea contra nadie, todos son vencedores. Es un largo camino con una gran sensación de luz que nosotros vamos viendo a medida que practicamos. Aikido no es competitivo, al no tener el sentido del trofeo no hay razones para dejarlo, lo que lo hace indestructible.

wcuestas@hotmail.com (11) 39520106

¿Desde qué edad y hasta qué edad se puede comenzar a practicar Aikido?

Kurata Shihan nos dice que no es conveniente comenzar a practicar de muy niños, y yo lo entiendo desde el punto de vista de que es un arte muy sofisticado, que se necesita pensar y analizar mucho y, además que tiene palancas y caídas en las que el instructor debe estar muy atento. Más allá de que la práctica es el objetivo, siempre recomiendo a los niños que practiquen Judo, que es una buena manera de entrar a l mundo del Aikido, y después arrancar a partir de los 14 años hasta donde dé el cuerpo. Nosotros en DARUMA DOJO PALERMO tenemos compañeros de 80 años y andan bárbaro. Uno hace Aikido como uno es. Cada uno lo adapta a su cuerpo y lo que va logrando, a medida que va creciendo, es usar la menor fuerza posible para permitir oxigenar el cuerpo, respirar y tener una práctica duradera y longeva. Con la edad se pierde fortaleza, vigor físico, y con la práctica de Aikido se van logrando otras cuestiones que tienen que ver con la respiración, relajación, movimientos fluidos y de ese modo se puede estirar la práctica del Aikido toda a vida.

¿Por qué recomendarías a alguien practicar Aikido y no otra arte marcial?

Como artista marcial y como impulsor de la práctica de todas las artes marciales,  lo que recomiendo es que cada uno prueba diferentes artes marciales y se quede con la que más le gusta. Las artes marciales son todas buenas y en el fondo tienen el mismo fin, que es tratar de que el ser humano pueda vencer sus propias limitaciones, pueda ser un individuo que se integre a la sociedad con causas y fines más nobles, que sea más comprensivo y sensible, que esté más al servicio del otro. La práctica de las artes marciales propone superarse continuamente, perder los temores, sentirse más seguro, tener bienestar físico, tener un mejor estado de relajación y, en última instancia, pero en última, última instancia, poder utilizarlo como un sistema de defensa cuando nuestra vida o la de un ser querido corra real riesgo.

Aikido es jugar a desequilibrar a una persona que te puede duplicar en tamaño o en fuerza.

Cambio la pregunta, ¿me recomendarías practicar Aikido?

DARUMA DOJO PALERMO

Si tengo que recomendar Aikido, básicamente por todo lo que dije anteriormente, lo recomiendo porque es un juego muy divertido cuando se lo está jugando. Los que lo hacemos empezamos a encontrar placer de practicarlo. Tiene un montón de ingredientes y desafíos y de partecitas que lo hacen muy divertido, muy dinámico. Es jugar a desequilibrar a una persona que te puede duplicar en tamaño, en fuerza. Ese juego, ese desafío, es la zanahoria delante de la nariz que uno nunca alcanza. Y no depende de la fuerza, de ser joven, del sexo. Depende de técnica y de estado de conexión. Es muy bueno practicar Aikido, tiene muchos beneficios físicos, motrices, de relajación, respiración y también tiene una infinita cantidad de analogías con la vida que nos van llevando a ser mejores personas. Por el hecho de que uno cuando empieza a practicar un arte marcial esto no lo ve, uno lo ve después de muchos años de práctica, lo más importante es que es un juego muy divertido. Es un juego de estrategias, una especie de juego de ajedrez, donde uno intenta un punto de conexión con el uke (quien ataca), cuando da atari (cuando el jugador está por perder todas sus fichas) o el punto donde nague (quien defiende) está en condición de lograr kuzushi o desequilibrio final. Buscar ese lugar es nuestro objetivo. Todos los que lo hacemos Aikido esperamos llegar al día de práctica para experimentar esas sensaciones.

AIKIDO (Kanji, Tomás Campello)

¿Cómo se adecua la práctica de Aikido en la cuarentena?

En la cuarentena cada uno tiene sus estrategias para lograr mantener una hora y media de práctica dos veces por semana. Es muy importante mantener el ámbito del dojo, aunque sea en forma virtual. Hay mucho para practicar. A pesar de que el Aikido no tiene katas, no tiene formas (salvo con las armas) como el karate, kendo, etc., lo que sí tenemos son formas de mantenernos en actividad. En DARUMA DOJO PALERMO aprovechamos los encuentros on-line para pulir conceptos básicos y reafirmar cosas que habitualmente no hacíamos en el dojo. Por ejemplo, perfeccionar las posiciones. Y como les digo a mis alumnos, para poder encontrar la gracia, el sentido, el placer en la repetición. Que es muy importante, porque en la repetición la forma y el placer empiezan a encajar y funcionar. En las prácticas no tenemos tiempo de repetir una forma específica muchas veces, sino que van variando las técnicas porque el Aikido es tan rico y vasto que vamos cambiando técnicas. Pero como en la cuarentena tenemos tiempo y no tenemos el nage (quien defiende) o el uke (quien ataca), lo que hacemos es tratar de encontrar en la repetición y en la concentración un estado de ki (Energía vital, espíritu) que nos sirva para después aplicarlo en el tatami (piso del dojo) Hay un montón de ejercicios, ikkyo undo, happo undo, funakogi undo, que uno puede hacerlos en un estado de total concentración y kokyu (respiración) hasta llegar a un nivel de iluminación, que no es más que encontrar el control total del movimiento y del cuerpo. Este estado es al que, básicamente, hay que llegar. Entonces, tenemos que aprovechar la cuarentena para poder aplicarlo. Y, en esta situación de encierro, hace muy bien poder encontrarse con lo que el cuerpo está acostumbrado y reconoce como algo positivo, bueno.

Entrevista: SFC para ataqd.com.ar