EL G20 FUE UNA GARCHA, por Milagros Pereda Vionnet

Repasemos: llega el presidente de Francia con su mamá o su mujer, nunca nos quedó claro, y como nadie lo espera al salir del avión lo caga a puteadas a un tipo con chaleco amarillo, dándole una idea genial a los miles de franceses que odian a Macron para identificarse con chalecos amarillos y prenderle fuego París. Venía a las puteadas Macron y se le cruza con la tartamuda de Michetti balbuceando un idioma parecido al galo, con el cual trataba, con el esfuerzo propio de quien intenta llegar a la cima del Aconcagua en plena tormenta, de decir pelotudeces que por suerte ni Macron ni nadie entendió. El presidente nuestro, sí Macri (aunque aún el mundo no lo puedan creer) anuncia el encuentro de este hato de burros mundiales grabándose a sí mismo a segundos de despertarse (11 AM) La cara de almohada enmohecida del dormido éste, hizo tragar saliva ácida a muchos compatriotas que acataron la orden de lacaradesapoapuntoderegurgitarlocro de Bullrrich de encerrarse o rajarse de la ciudad. La Merkel vino, se fue, volvió y se fue. Lo morboso se hizo cita cuando llegó el árabe que uno de los ejemplares de jueces penales que tenemos amenazaba con meter en cana (!) Un rápido repaso por la historia reciente de cabeza de frasco de mermelada del Bolsón y un gimme five con Putin, que parecía preguntarle “es cierto que lo licuaron y descartaron por las cañerías, naaa te puedo creeer…”, llevó a la convicción del juez de rechazar in limine el aventurado pedido.

La Merkel vino, se fue, volvió y se fue.

Y como Papa Noel no estaba invitado, apareció el salame con peluca de Trump (o Chraaamp, como les gustó decir a cada infeliz que lo anunciaba cual Cherquis Bialo con pasaje a iojanesberggg), quién se cansó de pasear su cara de ojete, de dejar plantado a todos los que se les cantó las pelotas dejar plantado y hasta de tirar a la mierda el audífono que depositó en sus oídos las palabras de Mauricio. No sabemos si fue un acto de justicia o una sobrada más de este miserable. Pero si fue una sobrada, ¿Por qué no te animás a hacerla en Arabia Saudita, China o Rusia, si es que sos tan cojudo, ehh? La Merkel vino, se fue, volvió y se fue. En cambio al presidente de la república Popular China, Xi Jinping, realmente todo le chupó un huevo. Con su mujer soprano y su andar relajado, los terminó porongueando a todos: morfó, durmió, le regalaron de todo, firmó tratados con todo el mundo, disfrutó de su amistad con Putin y, cuando todo terminó, lo invitó a morfar a Chraaamp y le explicó lo lindo que es el comunismo capitalista. Y el yanqui de color naranja prometió teñirse de rojo por tres meses.

¡Qué felicidad esa mujer que se va a morfar el churrasco!

El presidente ruso se preguntaba todo el tiempo qué carajo hago yo acá rodeados de estos boludos y, como andaba al pedo, se dio el lujo de sacarse una foto con el cuadro donde Perón y Evita lucen de gala junto a un firme granadero de San Martín. No nos extrañe que de acá en más esa foto aparezca en su despacho del Kremlin. Otros que estaban recontra al pedo fueron Peña Nieto y el monigote de Temer. El mexicano estuvo garroneando sanguches un par de horas y se volvió a su país antes de que López Obrador lo dejé sin pasajes, y el brasuca ex vicepresidente de Dilma trató de no mandarse más cagadas por miedo a que Bolsonaro lo recontra cague a tiros cuando vuelva. Otra que está buscando laburo es la premier inglesa porque a la vuelta la esperaban para que diera explicaciones en su parlamento, pero aprovechó la pusilanimidad del presidente argentino para sacar alguna que otra ventaja y quedarse con algo que no es suyo, típica actitud británica. El que estuvo divino fue el canadiense Justin Trudeau, no paraba de adornar su cara de mameta con una sostenida sonrisa, hasta en la megafoto de mandatarios (del desastre global) sostuvo su sonrisa y así se fue. Comentaban por lo bajo que terminó con un fuerte calambre en los maxilares. Se ve que no tiene buena onda con el indio Narendra Modi, porque pudo haber aflojado un poco en la clase de yoga que dio a la rural.

Finalmente el penoso presidente Macri, hizo que lloró en la pedorra presentación de gimnastas en el Colón, recibió a los presidentes masticando canapés, lo hicieron pasar de largo en todos los temas centrales de la reunión, se quedó girando como trompo en el escenario fotográfico central cuando Chraaamp pasó, le tocó el culo y se fue. Una garcha este G20, una garcha televisada. No sirvió para una mierda, no mejoraron el planeta un carajo, fue una recontra garcha. La Merkel vino, se fue, volvió y se fue, pero la gorda justificó su periplo haciendo un parate por un restorán de Palermo para morfarse un churrasco y clavarse un par de birras. Bueh, tal vez sea lo único que dejaron estos pedazos de hijos de puta, una consumición en nuestra gastronomía. Una garcha.

Milagros Pereda Vionnet