OLVIDARON CON GLORIA MORIR

Por supuesto que hay mucho para hablar del papel miserable y ventajero de los dirigentes de Boca y River. Ellos expresan intereses personales, económicos y estúpidamente pasionales que justifican su rol endeble y odioso. Nada tienen que ver con jugar a la pelota. Son panzones malhechos que pocas veces o jamás lograron practicar dignamente el fútbol. Pero es comprensible, este deporte fue cubierto de capas y capas de intereses que hay que administrar y que relegan el juego a una mera circunstancia, y entonces resulta lógico y hasta necesario que, en esta Superfinal de Copa, haya dirigentes que no quieran jugar.

Lo que no es comprensible y sí ridículamente contradictorio, es que los jugadores sean los que no quieran jugar. Oigamos como suena: ♪los jugadores no quieren jugar♫# Suena mal, en principio porque los jugadores son jugadores porque juegan. El que no juega no es jugador, es otra cosa pero menos jugador. Además, no estamos hablando de cualquier partido de fútbol, se trata de un partido excepcionalmente histórico. El superclásico argentino por primera vez en la historia llega a una final del torneo más importante del planeta, más importante aún que la Copa Intercontinental. Es un partido que cualquier humano quisiera jugar, y más aún aquellos humanos que dedican su vida a jugar a la pelota. Y sin exagerar ni un poquito, hay terrícolas que hasta vendieron todo lo que tienen por un ticket para asistir, simplemente para asistir y ser solo testigo de tremendo acontecimiento. Un partido de fútbol como este arroja a la historia a ganadores y perdedores, a asistentes, fotógrafos y hasta a las anécdotas personales: ¿qué estabas haciendo el día que Boca y River jugaron la Superfinal de la Copa? Inolvidable. Y como si fuera poco, mundial, universal. El globo estaba esperando este partido. Niñas y niños no durmieron o se despertaron exaltados, llorando creyendo que se habían dormido y perdido la final. Es el partido que todo jugador daría años de vida por jugar. Todo jugador, con excepción de Tevez, Benedetto, Gago y Barros Schelotto. Éstos no quieren jugar porque esto, lo otro y lo de más allá y que River y ustedes cuando… y nosotros nos debemos a los hinchas y los hinchas…No, no jugamos. Llama poderosísimamente la atención que inclusive Maradona impulse la decisión de no jugar. Justo él, que jugó, jugó y jugó cuando era imposible y hasta digno que no jugase.

Esta final es una de las poquísimas puertas que se abren hacia la gloria. Pero parece que en nuestras tierras hay jugadores que se olvidaron haber jurado con gloria morir.

Nelson Pascutto.