Reynald existe y estuvo en la 44º Feria del Libro

Sostiene Jean-Jaques Rousseau que, entre otras cosas, “las letras extienden guirnaldas de flores sobre las cadenas de hierro que los hombres cargan, ahogan el sentimiento de libertad, los hacen amar su esclavitud y forman lo que se llaman pueblos civilizados”. La Feria del Libro de Buenos Aires, celebrada religiosamente en el predio de la oligárquica Sociedad Rural Argentina, es una algarabía de guirnaldas de libros que esconden la profunda crisis que vive el mundo editorial, y compila, difunde y exhibe publicaciones comerciales de escribas que no tienen más valor que el costo del papel manchado con tinta y algún que otro diseño de tapa jugado y raramente ocurrente. Cobran una entrada costosísima para que les veas la cara a autores de libros correctamente escritos por algún que otro ghostwriter mal pago y que, por supuesto, jamás vas a leer. Y de paso, también, para que compruebes cómo los mismos precios de las librerías de la calle Corrientes se exhiben con la palabra oferta u oportunidad. Tímidamente y arrinconados, se pueden encontrar alguna que otra editorial que intenta heroicamente sostenerse, solo con el afán de quien sigue escribiendo a pesar de estar recontra podrido de que no le publiquen una mierda. Este año, en la 44º feria, el clima era agobiante, repetitivo y dañino como la crisis económica que por enésima vez nos estamos morfando. Los stands llenos de novedades patéticas y empleados solamente predispuestos a salir corriendo al llegar la hora de cierre, invitaban a los visitantes a replantearse allí mismo, y seriamente, su existencia en este mundo. Supongo que no hubo que lamentar suicidios porque la pulsión instintiva proponía primero huir y sanar el alma con un choripán en el primer carrito que raye. Pero no todo está perdido, me dije: en algún rincón de esta montaña de pedantería espantosa, burguesamente afofada y pestilente, debe poder aparecer un heroico llamado a la destrucción total de estos edificios. Caminaba entrechocando a los zombis que, pegajosos, se agolpaban en los pasillos hasta que llegué a la editorial Wu Wei. ¡Uh, ey!, exclamé. ¿Qué es esto?: un cartel anunciaba “Tips para fugar guita siendo un bruto clasemediero” y prometía hacer sonar la “Canción no oficial Russia 2018”, que ejecutaría el “Cuarteto Bradinski”. La convocatoria estaba a cargo de un tal Reynald. Ya estaba por comenzar, eso imaginé cuando un señor de sombrero con una botella en la mano rellenaba copas de vino y retiraba otras a los presentes que esperaban sentados en el piso. Enérgico, algo febril, se presentó detrás de una guitarra alguien que, con tono de advertencia, dijo: hola, yo soy Reynald. De pronto se sucedieron situaciones inexplicables que me colocaron del lado peligrosamente optimista de la humanidad: algo íbamos a romper, a alguien colgaríamos como a Mussolini o simplemente, al menos, a muchos lograríamos avergonzarse de sí mismos. Y empezó a sonar Paliativo: Amigo/Quiero que juegues conmigo/Espero sea divertido/Para poder recordar, El Momento:/Sustancia del universo/Con vos no puede ser verso/La fuerza de ser y de estar… Amigo/Quiero prestarte mi oído/Espero sea productivo/Lo que te pueda ayudar, El azar/El riesgo y la incertidumbre/Con vos es buena costumbre/La magia del mundo explorar… La  melodía sana, agradable, cómoda, empujaba a los presentes a esa paz que previene a las tormentas, como una previa caricia noble y sincera de un verdugo que está por bajarte el hacha sobre la nuca. Hubo aplausos. No sabemos si estaba previsto o el hecho de que varios zombies se detuvieran a ver qué pasa, hizo que Reynald los señalara y comenzara a cantar Dan Asco: Ellos opinan sin saber mucho del tema/ Y siempre hablan de quien no está, Siempre con miedo a caer en la pobreza:/Especulando con el MERVAL, Si no ven fútbol se quedan sin conversa/Y te empiezan a fantinear, Siempre pidiendo mano dura para el pobre/No sea ellos la pasen mal/La tele le dice apoyen al sojero:/Son la clase aspiracional…/si quieren ser felices tienen que admitir antes que

Dan asco

Dan asco

¡Tienen que reconocerlo!

Dan asco

Damos asco

¡Tenemos que reconocerlo!

Dan asco

Damos asco

 

El coro, contagioso, comenzó a ser acompañado por palmas que llamaron a más palmas para que los zombies despertaran de su letargo y comenzaran a cantar también. Desde otros stands se acercaban y prontamente una muchedumbre se agolpó y expandió el ¡dan asco, damos asco! hasta que todo el pabellón amarillo cantaba el ¡dan asco, damos asco, tenemos que reconocerlo! La aristocrática Sociedad Rural comenzó a retumbar y los libros a temblar en las estanterías. Las palmas sobre la cabeza se abrían y cerraban rítmicamente y alguna que otra edición de El Quijote tomó vuelo y le partió la cabeza a un “autor” de Planeta (supe que se trataba del libro de Cervantes, porque luego lo vi en el piso abierto en el Capítulo XXXIX Donde el cautivo cuenta su vida y sucesos) Esta masa de culpógenos clasemedieros se mantenían firmes en su lugar, mirando hacia arriba, donde estrellaban sonoramente sus palmas, y repitiendo como un rezo ¡dan asco, damos asco, tenemos que reconocerlo!, a la vez que sus almas iban de un lado a otro como un pogo de Jijiji. Súbitamente se apagó la luz […] y se volvió a prender, para que todo siga como antes.

Agobiado, oprimido, caminaba amuchado entre zombies en esos pabellones de luces led para guirnaldas y paquetes en formatos de libros… Comencé a correr, o a chocar, hasta encontrar la salida en búsqueda de mi choripán… Ya en un carrito que también vendía bondiola tuve la certeza de que Reynald existe, porque sobrevino a mi mente, como bajada del cielo raso del predio de la Sociedad Rural Argentina, la Canción no oficial de la Copa Mundial de la FIFA RUSSIA 2018 del Cuarteto Bradinsky, que canté y canté hasta terminar de escribir estas indigentes líneas:

♫♪ Tenemos equipo

Y vamos a triunfar (HEY!)

Tenemos equipo

Y vamos a triunfar

Tenemos equipo

Vamos todos juntos otra copa a levantar

Vení que yo te invito a mirarlo en mi hogar (HEY!)

Vamos todos juntos otra copa a levantar

Vení que yo te invito a mirarlo en ese bar

Rusia, Rusia, Rusia en el 18

Un mundo unido

Tras su objetivo:

Ser presumido del valor de hacer la historia

Por un magnetizado alrededor del talismán ♫♪

Nelson Pascutto (otoño del 2018)