¿Por qué ahora no podemos manifestarnos en las calles?, por Sergio Carciofi

Foto: Página 12 del 13/12/2017

En el conflicto de “la 125” en 2008, cuando los productores agropecuarios iniciaron una protesta conjunta contra un proyecto de ley sobre las retenciones a las exportaciones de granos, las manifestaciones callejeras fueron las grandes protagonistas de ese acontecimiento. Múltiples actos y marchas, a favor y en contra, se extendieron sobre todo el país. Los debates y discusiones frente a frente y en todos los ámbitos se daban con efervescencia y hasta con exaltación de patriotismo. Hubo agresiones verbales y materiales entre los sectores que confrontaron, pero no lograron manchar la nota distintiva de aquél, podemos ya decir, hecho histórico: el debate político.

la violencia no da lugar a la política

Las contradicciones de proyectos emergieron crudamente, pero ensanchando la confrontación de ideas. El momento culmine fue en las vísperas de la recordada madrugada del jueves 17 de julio, cuando el vicepresidente Julio Cobos enunció su voto “no positivo” que marcó la derrota del gobierno. En esos momentos previos, en la Plaza de los Dos Congresos se habían instalado carpas de todas las expresiones políticas, sociales y económicas. Estaban los partidos, los piqueteros, los sindicatos, las organizaciones agropecuarias, todas juntas y solo separadas por algunos metros. En cada carpa se ofrecían charlas y discursos de los principales referentes, dirigentes y legisladores, de modo que cualquier ciudadano podía recorrerlos y participar de todas ellas. Recuerdo que hice ese ejercicio y me fui realmente emocionado por la posibilidad inédita que nos daba a democracia argentina, es más y sin exagerar: me vi por un momento formando parte de una auténtica ágora griega de los tiempos de Pericles.

El momento de la votación fue dramático. El pueblo argentino esperó en las calles. Los dos sectores que confrontaron, decidieron hacer sus multitudinarios actos de vigilia en diferentes lugares de la ciudad de Buenos Aires, los del gobierno frente al congreso nacional, los del campo en Palermo. La decisión de Cobos se transmitió en directo en cada palco y los del campo la gritaron como un gol de la selección en la final de un mundial. El gobierno de Cristina Kirchner perdió y retiró el proyecto. No hubo represión ni detenidos: la política no dio lugar a la violencia.

Mañana 14 de diciembre de 2017 se vota en diputados la reforma previsional propuesta por el gobierno del presidente Macri, que ya fue aprobada en la cámara de senadores. El proyecto bajará el monto de las jubilaciones y las asignaciones universales. No se aceptaron reformas de la oposición. Hoy diferentes expresiones políticas, sociales, gremiales que se oponen al proyecto marcharon a la Plaza de los Dos Congresos para instalar sus carpas y hacer la vigilia de la votación: fueron violentamente reprimidos, detenidos y dispersados. Solo algunos pocos canales de televisión y portales mostraron las agresiones de las fuerzas de seguridad que llegaron a pegarles a diputados de la nación: la violencia no da lugar a la política.

Cuando se debatió “la 125” todos, los que estaban a favor y en contra, nos expresamos y esperamos la votación en las plazas y calles, ¿por qué ahora no se puede?

Sergio Carciofi