¿Empieza o no el fútbol?, por Nelson Pascutto

“Para jugar al fútbol, sirven solamente los jugadores… y a veces ni ellos, si las circunstancias no los ayudan.” Dante Panzeri

¿Empieza o no o el fútbol? En realidad terminó hace rato, cuando el fútbol empezó a ser cosa seria y paso a ser más importante el dinero y no el juego.

Como dice Panzeri, cuando el dinero es la motivación, cuando el jugador deja de jugar para pensar en que tiene que dar espectáculo, cuando la vida del jugador y su familia depende del juego del dinero y no de jugar a la pelota, cuando eso de jugar a la pelota se reduce a la industria del juego a modo de espectáculo, la cosa seria de la organización del dinero mata a la alegría de jugar a la pelota.

La profesionalización y mercantilización del fútbol creó puestos de trabajo, posibilidades de ascenso social y “redención” para familias descartadas por la sociedad capitalista que solo podían “jugársela” con el talento del pibe, empresas de publicidad, carreras de periodismo deportivo, alcanza pelotas, trapitos alrededor de las canchas, puestos de choripanes y vacío al pan, multimedios, torneos internacionales, negocios de ropas deportivas y cuántas cosas más que fueron cubriendo de a poco a la alegría de jugar a la pelota y, por otro lado, a trasladar al pueblo “fulbolero” a prestarle atención a debates e intereses que nada tienen que ver con el juego. Así, es más importante clasificar al mundial para que las cadenas de televisión y los periodistas puedan desplegar su “trabajo” y no para tener la satisfacción de ganar la copa jugando a la pelota. ¿Cuántos programas deportivos con periodistas gritones y exaltados piden la renuncia de jugadores y técnicos porque perdieron un partido y porque así le escupen el asado de su negocio? ¿Cuánto idiota relator partidario insulta al jugador contrario porque se animó a meter un caño o hacer una rabona porque dice que eso no es profesional?

Por estos días, es cuestión nacional el desastre institucional de la organización del fútbol local por falta de dinero. Sí, por falta de dinero y no por falta de pelota. En el campito, en el potrero, los partidos no arrancaban o terminaban por falta de pelota. Ahora solo se trata de dinero. Los jugadores de primera disfrutan el alargue de sus vacaciones gastando el mucho dinero que lograron embolsar, los jugadores de las categorías inferiores salieron a buscar laburo para parar la olla, mientras esto no arranque y no les paguen. Los gerentes de multimedios, representantes, dirigentes y funcionarios de gobierno negocian y pelean para que la tarasca sea depositada en las cuentas de aquí y allá, o mejor de ésta. Las cadenas internacionales con sus dólares en la mano siguen a la espera del ok de estos mercenarios locales para “quedarse con el fútbol” y cobrar por sus transmisiones a todos y todas.

De esto se trata el fútbol de hoy: de dinero. Las circunstancias que de esto se derivan les quitaron definitivamente a los jugadores la libertad del juego. Ya no hay risa ni alegría en los jugadores, solo seriedad y responsabilidad. El juego dejó de ser juego. La seriedad del cálculo económico le ganó a la emoción de la imprevisibilidad de la pelota.

El fútbol no empieza muchachos, alguien pinchó, rompió, perdió la pelota y no pagó.

Mientras tanto, con la pelota pinchada en la mano, los hinchas tragamos saliva y, desde la tribuna, miramos la cancha vacía donde yace en el círculo central la pasión asesinada.

Nelson Pascutto